1) Peléate a solas
Trata de que no haya nadie mas. Si es con tu cónyuge que por supuesto no estén los niños presentes o donde estos puedan escuchar. Que no haya ningún tercero porque además de opinar, la pelea se convertirá en una competencia para ver quién tiene la razón.
Además si peleamos a solas es mas fácil pedir perdón.
2) No buscar la ira de terceros
Generalmente cuando discutimos con alguien corremos a contarlo a un amigo o a un familiar. Esto es totalmente negativo. Claudia discute con su marido. Esta se lo cuenta a la madre. Seguramente la madre tome partido por su hija, se preocupe y sienta rencor por el marido de su hija. Resultado: La relación entre el marido y la suegra será tensa y generará otro problema, aún después de que Claudia y el marido se hayan arreglado. Los terceros toman partido, opinan, haciendo que las cosas se compliquen y se agranden. Asique es mejor que si hay un problema o una discusión las cosas se arreglen a SOLAS Y SIN TERCEROS.
3) Tirar a la basura la libreta de cuentas...
Tratemos en una pelea, un solo tema a la vez. Siempre que nos peleamos, solemos cometer el gravísimo error de sacar del baúl de los recuerdos cosas que no vienen al caso. ¿Si ya quedó atrás, para qué traerlo de nuevo? Es como seguir metiendo el dedo en una herida cerrada. Si ya pasó, ya pasó. Preocupémonos por el tema en concreto si no podemos confundirnos y hasta quizá complicar más las cosas cuando en realidad sea algo arreglable por lo que se discutía al principio. Así es como una pelea tonta por un jabón termina en insultos y en cosas más difíciles de arreglar.
4) Nunca faltarse el respeto
Sepamos que cuando uno pelea o discute, es porque hay algo que nos molesta. A veces es algo pequeño como un descuido o un olvido, a veces es algo mayor, pero nunca, jamás, hay que perder el respeto hacia la otra persona. Si herimos con amenazas, insultamos, decimos cosas que realmente no sentimos pero que apuñalan al otro, seguramente se crearán grietas irreconciliables.
La verdad duele pero si se dice con amor y respeto, se convierte automáticamente en una crítica constructiva. Esto nos ayudará a mejorar nosotros mismos y por ende la relación con esa persona.
5) Cuidemos la relación
Con amigos o compañeros de trabajo o en la pareja, no olvidemos que hay algo que nos une, ese algo que nos llevó a estar juntos en este momento. A partir de esas cosas que nos unen nace o se crea una relación: familiar, de trabajo, o de amistad.
En un matrimonio los hijos vendrían a ser LA RELACION. Ese hijo es el fruto, el producto de lo que nosotros construimos. El modo en que cuidamos la pareja se reflejará en la relación, los hijos.
María Gomensoro