En la vida hay un tiempo para cada cosa, como está dicho desde siempre. Hay un tiempo para reír y un tiempo para llorar. Hay un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar ...
“...leyendo Fausto en clase de literatura, la frase "detén el momento, soy tan feliz" atrajo mi atención de manera sorprendente... a lo largo de mi vida muchas veces volví a pensar en aquella frase... generalmente me venía a la mente después de algún gran esfuerzo.”
Hay quienes no terminan por entender de una vez el matrimonio porque no miran más allá del contrato, de la ceremonia o de lo oportuno o ideal que sea. No logran ver el alcance del “SI” ese si que nos lleva a entregarnos al otro, por amor.
Estos son recuerdos que ayudan a vivir. Diría yo que hasta las peleas recobran un grato sabor, miradas con las perspectivas de los años. Había en esos grupos familiares algo invalorable: la SEGURIDAD.